CARMEN ARRUFAT
Y BLANCA MARTÍNEZ
Más que actrices.
'El reto de una nueva generación'
Por: Fátima L.Ortiz y Alfonso Gómez
Noviembre de 2025


Carmen Arrufat y Blanca Martínez para Actores & Actrices Revista. Foto: Fátima L.Ortiz
En 1997, se estrenaban películas que marcarían hitos en el cine como Titanic o Carne trémula de Almodóvar. En televisión, nacía una serie que marcaría una generación, Compañeros, y en teatro, El rey león aparecía por primera vez en Broadway. En ese mismo año, en Jaca, Huesca, nacía también una de nuestras invitadas: Blanca Martínez Rodrigo.
Damos un salto hacia adelante para llegar al año 2002, que veía el estreno de otra película de Almodóvar, Hable con ella. En televisión, irrumpía la mítica serie Un paso adelante, y en Londres se estrenaba el musical We Will Rock You. Además, nacía Carmen Arrufat, en Castellón de la Plana, Comunidad Valenciana.
Carmen forma parte de la generación Z, mientras que Blanca se encuentra en un punto intermedio: cuando le preguntamos, confiesa sentirse “más vieja” de lo que marca su año de nacimiento, aunque reconoce que depende del momento. Quizá por eso se identifique más con la generación millennial.
En cualquier caso, ambas actrices han crecido con la inmediatez, el vértigo de los likes y la exposición permanente. Sin embargo, son intérpretes que vienen dispuestas a mirar de frente a un oficio que sigue siendo, en esencia, el mismo de siempre: construir verdad con el cuerpo, la voz y la mirada, y hacerlo en un mundo que cambia más rápido de lo que nos damos cuenta. Y es que las dos confiesan tener una relación de amor-odio con las redes sociales: por un lado, es una gran ventana para compartir y ser altavoz, pero por otro, puede llegar a ser un lugar tóxico.



Ambas representan los retos que deben enfrentar las nuevas generaciones de intérpretes. Blanca Martínez, a sus 28 años, cuenta que nunca tuvo un plan B y tiene claro el momento en el que decidió dedicarse a la interpretación: “Cuando hice Lorca en el instituto, no hubo vuelta atrás: quería ser actriz”. Carmen Arrufat, de 22 años, nos cuenta que siempre se sintió muy arropada al tomar la decisión, pero admite que quizá también hubo un poco de “ir a su bola” sin pensar demasiado en el qué dirán.
Arrufat encarnó a Sara en la serie Élite, una joven que aterriza en un mundo de jerarquías sociales al que no está acostumbrada, y cuando hacemos una comparación con ese mundo y el de la interpretación Blanca contesta: “Es un mundo ajeno y de eventos y todo reluciente, pero quizá luego por detrás estás promocionando una serie, pero estás en el paro”.
Es por ello por lo que ambas coinciden en su idea del éxito: poder vivir de la interpretación y mantenerse –“que no es poco”, como asegura Blanca entre risas- y tener un sitio al que volver. Las intérpretes sienten que tienen suerte de poder volver a Jaca o Castellón para cuidar su salud mental, como cuenta Carmen: “Cuando me voy a pasear con mis perras al mar es mi momento y mi espacio de bajar a tierra”.



Las redes, la presión estética, la necesidad de validación externa... todo forma parte del nuevo mapa que estas actrices deben aprender a leer sin perderse. Pero también traen consigo un aire nuevo, una conciencia distinta. “Creo que somos generaciones que venimos muy fuertes y tenemos la libertad y la información para protestar por cosas que antes no se podía”, nos dice una esperanzadora Carmen.
También saben de autocuidado, de límites, de salud mental. Saben que el aplauso no vale si el precio es dejarse a una misma por el camino. Y saben que su profesión, debido a la exposición, a veces va de la mano de nuevos miedos: “Las actrices jóvenes, si ya en general tenemos inseguridades, se suma la inseguridad de exponerse ante la cámara y ante la industria”, admite Arrufat.

Creo que somos generaciones que venimos muy fuertes y tenemos la libertad y la información para protestar lo que antes no se podía

Hablan con lucidez de una profesión que exige mucho, sobre todo por la inestabilidad y la incertidumbre, algo que Blanca confiesa no llevar demasiado bien: “Necesitamos que se normalice nuestra situación y que se nos eche una mano cuando hace falta: la labor de la Unión con el Estatuto del Artista es fundamental”.
La protagonista de Mariliendre, una de las últimas series de los Javis, se ha ido abriendo camino entre el teatro y la pantalla, y nos cuenta que, a pesar de su preocupación por cómo los discursos de odio calan en la juventud de hoy día, cree que “en las ficciones actuales de adolescentes hay mucha gente real: antes no había una protagonista gorda en una serie”.
Creo que en las ficciones actuales de adolescentes hay mucha gente real: antes no había una protagonista gorda en una serie


Carmen y Blanca son hijas de su tiempo, pero también herederas de una profesión que respetan con admiración, y no se conforman con ser “promesa”: buscan ser presente, ser oficio. Con una sensibilidad que desarma, ambas actrices se sientan con Actores Actrices Revista para hablar sobre los desafíos de las nuevas generaciones de intérpretes en una conversación en la que se vislumbran sus ganas y su ilusión.
Texto por Fátima L.Ortiz
Diseño por Alfonso Gómez
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