III CircoRED Market o el circo español
que viene

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"Teatros ávidos de nuevos espectáculos y nuevas sensaciones para sus espectadores"

Por: Antonio Hernández

28 de octubre de 2021 /

Escena de Al filo de Nostraxladamus - CircoRED Market 6 - reducida.jpg

© Antonio Hernández

Del 5 al 8 de octubre se ha celebrado en Madrid el III CircoRed Market. Feria que podría llamarse el spin-off del Congreso nacional de CircoRed que toma como sede permanente Madrid. Mientras que el Congreso como tal tendrá una sede itinerante por las distintas Comunidades Autónomas.

 

Para aquellas personas que lo desconozcan, CircoRed es la Federación de las Asociaciones de Profesionales de Circo en España. Una asociación que apoya y fomenta la formación, creación, producción y distribución del circo en español. Su objetivo último es promover la difusión del circo de nuestro país en todas sus variantes, desde la más clásica a la más contemporánea, tanto dentro como fuera de España.

 

Para conseguirlo, desde hace unos años organiza un congreso nacional que acompañaba de una feria donde se podían ver y negociar la contratación de distintos espectáculos circenses. Feria que, como ya se ha dicho, ha decidido separar de su congreso y que se va a celebrar cada dos años.

 

Esto ha permitido que se concentren en Madrid un montón de, sobre todo, jóvenes cirqueros que han podido intercambiar experiencias en las formas de crear, distribuir y gestionar espectáculos de circo. Incluso, conocerse mejor artísticamente y ver la forma en la que pueden colaborar. Así como mostrar sus trabajos para recibir el feedback de los compañeros.

 

Espectáculos a los que podían asistir programadores, distribuidores y, cómo no, periodistas. Incluso, a algunos de ellos, podía asistir público. Pilares fundamentales para que se conozca el circo, se mueva y se pueda ver en distintos lugares.

 

Pues bien, un vistazo rápido al programa permitía imaginarse que la cosa iba de diversidad, de variedad. El circo, que sigue manteniendo ese plus de más difícil todavía, ahora busca la dificultad en adaptarse a nuevos espacios de exhibición y en atraer a otras a artes escénicas a la hora de pensar y crear un espectáculo de circo. Es decir, de integrar otras disciplinas en las que la dramaturgia se vuelve importante.

 

De ahí que, aunque la sede principal ha sido la carpa permanente del Teatro Circo Price, los feriantes y sus acompañantes hayan recorrido Madrid de punta a punta para ver distintas muestras. Desde el Teatro Tomás y Valiente de Fuenlabrada a El Invernadero de Alcobendas. Desde la Escuela de Circo Carampa, cuyo ciclo de enseñanza no tiene ningún reconocimiento por parte de ninguna administración, al Centro de Cultura Contemporánea de Conde Duque.

 

Trayectos durante los que los feriantes compartían un know-how de cómo gestionar y gestionarse en función de los ingresos discontinuos que tenían para poder hacer y mantener espectáculos y compañías. A la vez que se actualizaban sobre donde estaba quién y qué estaba haciendo ese quién.

 

Así como se daban cuenta de que el futuro estatuto del artista podía dejar sin cubrir hasta un treinta por ciento de los profesionales o más. A sabiendas de que muchos de ellos eran autónomos. Es decir, sus propios empresarios y no asalariados. Figuras distintas, con distintas obligaciones y derechos.

 

Aunque, la noticia, el notición, que corrió como la pólvora en la feria, era que un teatro, con el prestigio teatral del Teatro de la Abadía, había contratado a una compañía de circo para estas Navidades. En concreto a la compañía Nueveuno que iba a mostrar durante veinte días su espectáculo Suspensión en dicho teatro.

 

Noticia a la que se añadía que una compañía como Les 7 doigts de la main iba a ser programada en los Teatros del Canal, en vez de en el Teatro Circo Price, como venía siendo habitual.

 

Lo que aterrizaba la idea a la que muchos les estaban dando vueltas de que debían repensar sus espectáculos para espacios de exhibición no convencionales para el circo. Fundamentalmente teatros ávidos de nuevos espectáculos, nuevas sensaciones para sus espectadores.

Poi de Cie Des Tro - III CircoRED Market 18 - reducida.jpg

© Antonio Hernández

Una necesidad de la profesión. De aquellos que no tienen una carpa disponible bajo la que ensayar ni bajo la que mostrar. Una necesidad de ampliar espacios para, también, poder dejar la calle que condiciona la exhibición de espectáculos a los meses de buen tiempo, normalmente verano. Nuevos lugares que favorezcan temporadas y giras más largas, la viabilidad del sector y la profesionalidad de este.

 

Sí, todo eso y mucho más se comentaba en los corrillos, aunque lo importante era ver y comentar lo que se mostraba en cada uno de los escenarios. Desde Inmunda la performance de contorsionismo y butó, todavía inacabada, de Janika con la que recibió El Invernadero de Alcobendas.

 

A la que en el mismo espacio siguió Al filo. Un paseo por las montañas. hecho de funambulismo y clown de la compañía NostraxLadamus. Ese tipo de espectáculo inocente e ingenuo, apto para todos los públicos. De sonrisas y risas. Fácil de llevar a y exhibir en cualquier lado. Desde la plaza a un teatro y, por supuesto, bajo una carpa. Basado en el espíritu montañero del payaso funambulista que lo protagoniza. Que al final mostró su álbum de escaladas reales. Cuaderno sobre el que se agolparon los asistentes.

 

Al que siguió en el Teatro Circo Price Alma (non é hippie) del Colectivo Verticalia. Un espectáculo de danza área contemporánea que podría compartir exhibición con cualquier compañía de danza contemporánea del país.

 

No solo por las formas, sino por el espíritu que la alienta. El pensamiento de que son las ideas las que ocupan los cuerpos y los mueven e intentar hacer una coreografía aérea en el que mover el cuerpo sin que le ocupe ninguna idea. Convertirlo en puro movimiento físico y ver qué bailar desde ahí. Nada lejano al espíritu de Cuerpo de baile. Obra con una idea conductora muy similar que estrenará Pablo Messiez en el próximo Festival de Otoño de Madrid.

 

Dificultad a la que sus cuatro protagonistas se enfrentan en cuerpo y alma y para la que, además de danza y circo, necesitan recursos actorales, que les permitan expulsar del cuerpo las palabras que alientan esas ideas. Un espectáculo que la compañía informa que todavía no tienen cerrado, acabado. De hecho, probaron nuevas cosas la noche que la mostraron. Cosa que un espectador no informado ni se daría cuenta de ello por la calidad de ejecución de la pieza.

 

La misma precisión de ejecución que mostraron El Collectiu TQM a la hora de mostrar VoloV. Un espectáculo de acrobacia con canciones en varios de los idiomas que se hablan en España.

 

De nuevo hay humor, jugado con sencillez, pero con mucha eficacia y sensibilidad. También hay amor, por lo que hacen y por cómo lo hacen. Y no olvidan que el circo siempre es el más difícil todavía. Y ellos lo intentan en los números de trapecio, sobre todo. De una forma que todo parece novedoso. Manteniendo el interés por el riesgo y las volteretas en el aire.

 

Una feria que guardaba para el final Poi. Espectáculo de la Cía d’es Tro protagonizada por Guillem Vizcaíno, el campeón mundial de lanzamiento de peonza, que resulta ser español, de Mallorca. Un artista que construye sus propias baldufas -peonzas en malloquín – y que hace bailar en el escenario y entre el público. Al que asombra con el baile de las peonzas.

 

Cosa que consigue independientemente del tipo de peonza y de la superficie donde la lance. Espectáculo en el que se suceden números brillantes mostrados como si fueran antiguos, vintages. Incluso en la imagen del propio Guillem en escena. Su pelo, su bigote retorcido, que parece un buscavidas que recorre en carromato los polvorientos caminos del Lejano Oeste. Un polvo que se desprende con el movimiento o cuando se golpea el cuerpo y que tamiza la luz de lo que se ve en escena, remitiendo, aún más, a la poética de las fotos en colores sepia.

 

Obra que provoca el entusiasmo entre los profesionales y el público. Un público en el que hay un niño que no puede dejar de exclamar en voz alta “Pero ¿cómo lo hace?” Esa es la pregunta. ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo esta gente tan joven elige este camino tortuoso y difícil y salen adelante? Los citados y los no citados que también mostraron y asistieron a la feria.

 

Un camino que recibe tan poca atención mediática y tan poco reconocimiento. Una disciplina artística a la que se reservan las Navidades y los veranos. Una disciplina que se cataloga, sin mucho criterio ni conocimiento, como espectáculo infantil y/o familiar. Cuando hace ya tiempo que muchos de ellos trabajan y crean pensando en un público adulto, como se ha podido comprobar en esta feria.

Alma no é hippie de Colectivo Verticalia - III CircoRED Market 4 - reducida.jpg

© Antonio Hernández