Hay películas que recordamos por su historia, otras, por una escena y algunas, simplemente, porque nos recuerdan a alguien. Todos tenemos una película que nos lleva directamente a un momento concreto de nuestra vida, a una tarde en el cine, a un verano, a nuestra infancia, a una conversación con nuestros padres o a aquel momento en el que descubrimos que una película podía hacernos reír, llorar o pensar durante días.
Y es que el cine tiene algo especial: no solo cuenta historias, también guarda recuerdos. El cine español lleva décadas haciendo precisamente eso, guardando en sus películas una parte de lo que somos. Nuestros pueblos y nuestras ciudades, nuestras familias, nuestras fiestas, nuestras costumbres, nuestra forma de hablar… pero también nuestros cambios, nuestras preocupaciones, nuestras alegrías y nuestras ganas de mirar hacia delante.
Solo hace falta volver a ver una película de hace unos años para darnos cuenta. De repente aparece una calle que ya no es igual, un coche que nos resulta familiar, una canción que llevábamos años sin escuchar o una manera de hablar que nos devuelve a otra época y pensamos: “¡Mira cómo éramos!”, porque las películas también envejecen con nosotros. Lo bonito es que cada generación tiene las suyas, hay quien creció con unas películas y quien las está descubriendo ahora. Hay escenas que nuestros padres recuerdan perfectamente y que nosotros quizá vemos por primera vez, y otras que, con el paso del tiempo, descubrimos que también forman parte de nuestra historia.



Pero la memoria del cine no está solo en las grandes películas, también está en esos pequeños momentos que se quedan con nosotros: la película que vimos con nuestros amigos, la que nos recomendó alguien, la que vimos una y otra vez, la que nos hizo descubrir a un actor o una actriz que después seguimos durante años. Porque, al final, recordar una película muchas veces es recordar quiénes éramos cuando la vimos.
Y ahí está una de las cosas más bonitas del cine español: que mientras cuenta historias, también va construyendo una memoria compartida, una especie de álbum familiar enorme en el que cabemos todos.
Por eso celebrar el Día del Cine Español no es solo mirar hacia atrás, es recordar todo lo que hemos vivido, bueno y malo, a través de nuestras películas y, sobre todo, seguir creando nuevas historias que algún día alguien recordará. Porque hoy podemos ver una película y pensar que simplemente estamos pasando un buen rato, pero quizá dentro de unos años esa misma película nos devuelva a este momento y entonces entenderemos que, sin darnos cuenta, también estábamos guardando un recuerdo.
Feliz Día del Cine Español. Por las películas que nos hicieron reír, por las que nos hicieron llorar, por las que nos acompañaron, por las que nos hicieron revivir épocas dolorosas pero que mercen ser recordadas y por todas las que todavía están por llegar. Porque el cine español no solo cuenta nuestra historia, también forma parte de ella.









* Podéis ver nuestra campaña completa del 'Día del cine español', donde rememoramos grandes clásicos de nuestra historia, en nuestra cuenta oficial de Instagram - @uniondeactores
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