MARÍA
ESTEVE
"Me sobran cosas, me falta tiempo"
Por: Fátima L. Ortiz y Alfonso Gómez
Enero de 2026

María Esteve para Actores & Actrices Revista. Foto: Fabián Morassut
Extremadamente sensible, comprometida y divertida, María Esteve no tiene miedo a mostrarse tal como es. En esta entrevista para Actores Actrices Revista, nos abre su corazón y habla con total franqueza sobre su carrera, su vida personal y sus pasiones, siempre con esa sonrisa que contrasta con la angustia que siente ante la situación mundial actual: reconoce sentirse mal por estar en este lado del mundo, en las alfombras rojas y los eventos, siendo quizá una de las razones por las que ahora acude menos a ellos.
Agradecida a la Unión de Actores y Actrices por su labor diaria en favor de los intérpretes, María asegura que “la conciencia viene de la educación”, y en su caso, claramente viene de casa, con padres como Pepa Flores y Antonio Gades. Reconoce que su acercamiento al mundo de las artes escénicas fue natural: “El acercamiento al mundo de las artes escénicas era para mí algo muy natural: me crie en un teatro”, aunque no todo fue fácil. No desveló de qué familia provenía hasta después de estrenar la película Atómica (no me hables de hombres) en 1997, por lo que asegura que sus comienzos fueron extraños, situándola en un sitio peculiar: entre esa familiaridad del oficio y a la vez empezar completamente de cero.

No hay mejor psicoanálisis que la interpretación

Foto: Fabián Morassut
Orgullosa de su trayectoria como actriz y también como presidenta de la Asociación Antonio Gades, María reivindica la memoria y la cultura como herramientas fundamentales, pero su vida no es solo trabajo: adora pasear con su perro Boquerón, disfruta de los placeres sencillos, y siempre está inquieta, haciendo algo con las manos, ya sea tejer, coser o reformar su casa.
Su trayectoria ha sido un viaje de fenómenos en fenómenos, desde éxitos masivos como El otro lado de la cama o Doctor Mateo, donde el público la abrazó con entusiasmo, hasta proyectos más independientes y de autor, como Mensaka, rodaje que la actriz confiesa haber sido muy duro, pero que repetiría sin dudar.
María se mueve siempre buscando historias que le permitan conectar con la realidad de los personajes y con su propia necesidad expresiva: “Hay personas que deciden dedicarse a la interpretación y hay otras que no podemos elegir: es una necesidad expresiva”. En cuanto al paso del tiempo para las actrices, María reflexiona con honestidad: “Tengo una dicotomía con respecto al envejecimiento y a la edad porque creo que no soy ajena al mundo en que vivimos y te bombardea todo por todos los lugares… No quiero centrar todo mi esfuerzo y mi economía en estar más guapa, sino en ser más feliz”.

Hay personas que deciden dedicarse a la interpretación
y hay otras que no podemos elegir: es necesidad
expresiva
Todos nos hemos dado cuenta de que hace falta cuidar la salud mental
Foto: Fabián Morassut
Observa con satisfacción que, poco a poco, las historias para mujeres de su edad comienzan a visibilizarse: “Yo ahora estoy viendo series con mujeres de mi edad” y busca normalizar el paso del tiempo: “Tengo ganas de naturalizar el pelo blanco y las arrugas, y que si no quieres hacerte tratamientos no te excluyan de los trabajos”.
A los 50 años, María asegura estar aprendiendo a elegir lo que quiere en la vida: “A los 20 años todo me daba igual, a los 50 ya no tengo tiempo que perder… Estoy en un punto de mi vida de encontrar por primera vez la calma en las cosas reales”. Entre recuerdos de rodajes inolvidables, como el de Nada en la nevera, que dice que fue “lo más guay que me ha pasado en la vida”, y reflexiones sobre la necesidad de cuidar la salud mental, ya que “no hay mejor psicoanálisis que la interpretación”, María Esteve nos muestra la fuerza de una mujer que ha vivido, sentido y creado desde el arte y la pasión, y que todavía tiene mucho que contarnos.
Un día perfecto para ella no necesita grandes lujos: “Sería pasear con mi perro sin prisa fijándome en cada placa, cada baldosa, cada detalle, y redescubrir los caramelos de violeta”. Una mujer sencilla, inquieta, apasionada y honesta, María Esteve es, en cada gesto y en cada palabra, la sensibilidad hecha sonrisa.


Foto: Fátima L. Ortiz
Texto por Fátima L. Ortiz
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