INGRID GARCÍA
- JONSSON
"Vivir sin miedo es algo
que merecemos todos."
Por: Fátima L.Ortiz y Alfonso Gómez
Enero de 2026

Ingrid García - Jonsson para Actores & Actrices Revista. Foto: Fátima L.Ortiz
Natural, honesta y con un rollazo inconfundible, Ingrid García-Jonsson habla con la misma mezcla de calma y electricidad que desprenden sus personajes. Es de esas actrices que no pueden quedarse quietas, inquieta por naturaleza, consciente, cálida y campechana. Dice que no es supersticiosa, pero antes de cada proyecto se echa las cartas del tarot -aunque no sepa leerlas- y confiesa que no puede dejar en el suelo cualquier cosa brillante que encuentre, porque siente que le traerá buena suerte en el trabajo.
Tras haber trabajado en muchos proyectos este año, muy diferentes entre sí, como Una ballena o Superestar, Ingrid nos cuenta que se siente una extranjera constante: “Al ser tan española, cuando me ofrecen papeles de extranjera o hago pruebas en Suecia me faltan referentes: me es mucho más fácil hacer de una sevillana, porque lo conozco más, que de una mujer de Estocolmo”, una intérprete en movimiento constante que necesita cambiar de piel todo el rato. “Sería muy aburrido sentir que estoy encasillada y que la gente solo me ve de una manera porque justamente soy actriz para no ser solo de una manera”, nos cuenta.

Aprender que esto es en gran parte por suerte y no por el trabajo de uno es muy doloroso

Entre lo informal y lo profundo, Ingrid encuentra sentido en los contrastes: asegura que el audiovisual más comercial es lo que le da de comer, mientras que el independiente es con el que aprende, y que espera que sea así por muchos años más. Nos revela que la película que la marcó en su infancia fue Hija de ladrones, una especie de Romeo y Julieta sueco que le dio mucho miedo, y el libro que más la ha removido, Mi año de descanso y relajación. Sueña con rodar con Almodóvar o Lanthimos, y aunque dice que le gustaría compartir pantalla “con todos”, acaba eligiendo a Victoria Abril.
Cuando las cosas se tuercen, se repite siempre: “Eres tontísima, no te vas a morir”, y asegura que no hay nada que nunca haría en pantalla, puesto que “la suerte es que se puede hacer todo”. Es evidente que, para Ingrid, después de aprender duras lecciones, como ver a compañeros quedarse por el camino o que muchas veces todo depende de la suerte, esta profesión no es solo vocacional, sino una forma de vivir. Quizás por eso le emociona tanto el reconocimiento de sus compañeros: “La nominación al premio de la Unión es la que más ilusión me ha hecho porque nominan los compañeros y compañeras, y ser vista por ellos en un papel de reparto -que pasa más desapercibido- es la hostia”.
Ingrid García-Jonsson es muchas cosas, pero sobre todo es eso que pocos logran ser: genuinamente ella. Y en un oficio que a veces parece hecho de introspección y aislamiento, lo tiene claro: “A pesar de la soledad, yo creo que esta profesión justamente lo que te da es la unión de actores.”

Trabajando como actriz, tienes que ser libre al 100% y no pensar en las consecuencias
¿Cuál dirías que el personaje del que más te ha costado despedirte?
Me quedo enganchada a todos y todavía voy pensando “esto tendría que haberlo hecho así”, digo frases porque me sigo acordando de los textos… No me he desprendido de ninguno, tampoco es que estén siempre presentes, pero forman parte de mi experiencia y están ahí, pero que quepan todos y que vengan muchos más.
¿Y cuál ha sido el personaje que te ha dejado más huella emocional?
No tanto el personaje sino el proceso de rodaje. Si el rodaje ha sido muy duro e intenso, me pasa mucha factura. No estoy suficientemente entrenada como para entrar y salir y no notar que mi cuerpo está cansado. Mi cuerpo necesita más tiempo para curarse que mi cabeza. Y en ese sentido, Veneciafrenia, con Álex de la Iglesia, fue un proceso de rodaje muy duro y necesité mucho tiempo para volver a trabajar. Empezaba a ensayar y antes de hacer algo tenía que echarme una lloradita. Y también con el personaje de Superestar, que ha sido muy intenso, es que las series son muy largas, es mucho tiempo conviviendo con algo con un nivel de atención muy alto. Y también noto que ahora el instrumento para según qué cosas hace como “uf, venga, vamos”, así que tengo que ser muy paciente con eso para que luego salga. Forma parte de los procesos, también está guay porque imagino que irá fortaleciéndote, pero claro, como no actuamos todos los días, pues claro, las agujetas son terribles, es como correr una maratón cuando hace mucho que no corres.
¿Cómo llevas que quizá ha sido tu año más frenético?
No creo que lo haya sido, quizá cuando estuve rodando Superestar sí. Pero no tengo la sensación de que Superestar requiera más de mí, ya la grabamos, la sacamos, hice la promo. Tengo la sensación de que ya hay otras cosas en el imaginario y que yo ya estoy en barbecho otra vez para cuando toque lo siguiente. El otro día me dijeron que este era mi año, y yo pensé que lo sería si ahora mismo estuviera rodando.



Texto por Fátima L.Ortiz
Diseño por Alfonso Gómez
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