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JULIO HU

CHEN

"Las violencias y desigualdades que se encuentran en la industria son demasiadas"

Por: Secretaría Igualdad Unión

Julio de 2024

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La Secretaría de Igualdad de la Unión de Actores y Actrices se sienta con Julio Hu Chen en Actores Actrices Revista. El ganador a Mejor Actor Revelación en la última edición de los premios del sindicato, por su interpretación en la cinta de Aratxa Echevarría ‘Chinas’, nos habla de su trabajo en esta película que reflexiona sobre la España multicultural y sobre el conflicto de la homosexual de su personaje en un entorno tradicional.

 

Las violencias y desigualdades que percibe el actor y que se encuentran en la industria, su compromiso social para movilizarse por las cosas importantes o su lucha por conseguir una mayor visibilidad para la comunidad asiática en el cine español, son algunas de la reflexiones en las que nos adentramos a través de estas líneas.  

¿Qué ha significado para ti ganar el premio revelación a mejor actor de la Unión de Actores y Actrices?

 

Ha sido una pasada, un sueño. Los premios suelen implicar factores mucho más allá de la interpretación por la que te nominan, pero estar ahí es un reconocimiento bello. En otros premios incluso más mediáticos no me hizo tanta ilusión como en los de la Unión por el movimiento que representa una afiliación y el cariño que se ve reflejado en compañías de profesión. Más que un reconocimiento en sí, lo veo como una muestra de cariño por parte de quienes llevan carrera y recorrido en esto tan difícil que es actuar. El valor de este premio me lo llevo también porque se les apreció el trabajo a mis compañeras Xinyi Ye y Yeju Ji, que mostraron una vez más que intérpretes de la diáspora china y de ascendencia asiática podemos interpretar más allá de lo que la industria asume que somos. 

 

Tanto en teatro como en la ficción audiovisual, llevamos muchos años con bastantes intérpretes que han puesto el cuerpo pero no se les ha reconocido. Lo complicado de actuar es que muchas veces eres la imagen más pública y mediática de un proyecto en cuyo papel no has podido ir más allá de un código o discurso. Quien ha puesto el cuerpo en pantalla o en escena sabe bien eso, y al final, esto es también un trabajo. Que la Unión tenga sus propios premios donde celebra y defienda unas formas más justas de existir en la actuación ya es el avance. Lo demuestra también todo lo que se puso sobre la mesa en la entrega de premios, cuestiones sociales, globales, políticas y laborales que en otros galardones suelen ser una anécdota más: el genocidio en Gaza, el #SeAcabó, la huelga estadounidense SAG-AFTRA en 2023 y el ataque y censura de un sector reaccionario y fascista cada vez más presente hacia la cultura.

 

¿Cuándo y por qué te afiliaste al sindicato? 

 

Fue gracias a la actriz Lidia Navarro, que fue nuestra entrenadora actoral en la película Chinas. Hablábamos mucho de lo que significaba actuar, ser intérprete y habitar el ambiente que nos rodea, que va desde lo más hostil hasta la magia más especial. Me afilié en 2023, un año después de aquel rodaje porque, además de considerar muy importante afiliarse para fortalecer el sindicato, tuve la intuición de que se venían momentos complicados para el sector y para la cultura. A la vez, en Estados Unidos había comenzado la huelga de los sindicatos de guionistas y de actores, que fue un ejemplo para alguien como yo, que empezaba su andadura en la profesión. El tiempo me ha confirmado mucho por qué tuve esa intuición, y es por eso también por lo que he llegado para quedarme y apoyar las causas.

 

Hay algo que llevo tiempo pensando sobre lo mucho que se romantiza lo artístico. El oficio actoral no se queda atrás. La tasa de desempleo es muy elevada. Casi ningún intérprete en activo se dedica solo a ello, y eso sin contar quienes no se encuentran en algún proyecto puntual. Las violencias y desigualdades que se encuentran en la industria son demasiadas, a lo que se añade lo mediático y la exposición a la que se nos sitúa. A veces todas estas dinámicas se dan por sentadas y es cuando no se lee nuestra labor como trabajo, por ‘amor al arte’ o por lo que se puede entender más como decisiones artísticas y creativas. Esto es algo que no me ha pasado trabajando en centros de atención al cliente o en recepción. En cualquier trabajo aprendes rápidamente lo que haces como trabajo poniendo el cuerpo y la energía. 

 

Afiliarme a la Unión de Actores y Actrices es comprender que al final dedicarse a la actuación es parte de lo mismo y que siempre tienes que resistir, rechazar lo que consideras injusto. Y para ello tengo que hacer este viaje junto a quienes ya llevan décadas, años, horas, sudor, lágrimas y risas entregándose al colectivo. Actuar no solo es un trabajo, puede ser una vocación artística la mayoría de las veces, pero no existe sobre un vacío. Es ahí donde entra la Unión.

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Me afilié a la Unión para hacer este viaje junto a quienes ya llevan décadas, años, horas, sudor y lágrimas entregándose al colectivo

Julio Hu Chen

Alguna anécdota confesable que te haya pasado en algún trabajo

 

Para mí es un halago hacer presencia en esta entrevista, pero no he tenido tantos trabajos como para contar miles de anécdotas. Por ahora, yo creo que puedo contar una desde mi propia experiencia fuera de la actuación. Antes de mi primer papel, me movilizaba por círculos antirracistas, activistas y más culturales como con la Red Diáspora China, donde se coordinaban actividades y encuentros anuales para juntarnos como diáspora. Esto es algo que siempre he tenido de cerca porque para mí es importante formar parte de estos movimientos. A la vez que estudiaba y trabajaba, pasó un tiempo después y un día me contactaron dos de las amigas que hice en este contexto, Yue y Xirou, como asesoras de guión y directoras de casting. Era para probar una audición. Poco a poco mi deseo siempre latente de interpretar pasó a ser real, pero desde luego que no vino desde el lugar más esperado. Esta anécdota es más bien lo que me quiero decir a mí siempre, sobre todo en los momentos en los que me planteo por qué sigo aquí. Y es recordar que más que moverme por trabajo y por el gustillo de ser intérprete, lo que tiene que movilizarme son las cosas que me importan, por las que quiero movilizarme y aquellas personas con las que quiero estar para vincularme y, si eso, para trabajar. No amplía mis posibilidades necesariamente, pero sí que lo hace todo mucho más gratificante.

 

 

¿Qué retos crees que le falta por encarar a la industria? 

 

A una profesión enmarcada en una industria tan mediática y dependiente de lógicas mercantiles yo diría lo mismo que en casi todos lados: crear y encontrar otras maneras de llevar a cabo los proyectos y convertir las prácticas artísticas y culturales en algo que no sirva para hacer más grande al capitalismo. De hecho, que lo que es profesional de ser intérprete en cine y teatro no empiece por ese lugar estaría bien, porque esta lógica ya se ve desde la misma formación en escuelas, universidades y conservatorios, donde lo que prima es la preparación en el mercado y la disponibilidad de aceptar condiciones e injusticias laborales. Creo que es necesario saber cómo afrontar y navegar por la industria; lo que es un casting, un rodaje, una obra. Pero todo ello te prepara para un resultado, y basar la actuación en resultados y rendimiento es como cualquier otro proceso artístico: no ayuda a crecer ni fortalece lo que nos une desde el principio, que esto es precioso porque somos tantos sentires y formas de existir como actores hay y que lo que nos va a llevar hacia delante es la colaboración y el colectivo. Y esto último lo digo ya no solo con intérpretes, sino con cualquier otra profesión que nos acompaña: técnicos, auxiliares, electricistas, dirección, guionistas, producción, maquillaje, peluquería, vestuario… 

 

Otro desafío que también está muy relacionado con el mercado y con la posición laboral de lo que es interpretar es el de los papeles y la representación audiovisual más minorizada o marginalizada. Como intérprete no-binarie de ascendencia asiática y queer, comparto muchas de las cuestiones que preocupan a todas aquelles intérpretes que sienten que por su racialización (y a esto le sumamos toda la matriz como la edad, la discapacidad, clase, sexualidad y género) lo tienen todo muy cuesta arriba para conseguir trabajo. Mi criterio es que todo esto va más allá de la pretensión de abrir los castings. 

 

El problema no es solo interpretar los mismos clichés una y otra vez, sino desde qué lugar vienen los papeles y hacia dónde van, al servicio de qué están. No busco rebelarme ante un papel en el que esté trabajando en un bazar o un restaurante y reclamar que también pueda ser un abogado respetable o un astronauta, se pueden hacer unas historias de la diáspora relevantes como sucede con Parásitos o Moonlight, donde muchos de los personajes racializados habitan lugares comúnmente asociados a sus comunidades, pero van hacia lugares que abren interrogantes y muchos debates. Para todo esto, además de lo que comentaba anteriormente, se necesita mucha colaboración, evitar movernos desde la competitividad y la escasez y crear desde una abundancia que ya encontramos en nuestros propios círculos. Solo así podremos contar las historias que queremos crear, porque si no solo estaremos haciendo carrera a costa de otras voces.

El problema no es solo interpretar los mismos clichés una y otra vez, sino desde qué lugar vienen los papeles y hacia donde van

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Julio Hu Chen

 Texto - Secretaría de Igualdad

Diseño web - Alfonso Gómez

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