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MAGÜI

MIRA

Presidenta de la Academia de Artes Escénicas de España

"Me sigue emocionando la emoción"

Por: Fátima L. Ortiz

Julio de 2026

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Hablar con Magüi Mira, actriz, directora de teatro y presidenta de la Academia de Artes Escénicas de España, es hablar con alguien que ha vivido el escenario desde dentro, pero también desde fuera, desde la mirada amplia de quien sostiene una estructura colectiva. Como presidenta de la Academia, su trabajo ya no se limita al territorio de la interpretación y la dirección, sino al de la defensa, el pensamiento y la articulación de todo un sector que abarca mucho más que el teatro: danza, circo, lírica, ilusionismo, música, teatro musical, diseño, creación técnica y artística en todas sus formas.

La Academia, tal y como ella la describe, es una entidad independiente, sin ánimo de lucro, formada por socias y socios que comparten una misma voluntad: “crecer en conocimiento y crear un espacio de encuentro en el que pueda existir un debate sano, enriquecedor y apasionante sobre las artes escénicas en todas sus expresiones”. Un lugar donde el diálogo no es accesorio, sino estructura. Donde la creación no se entiende como un gesto aislado, sino como un lenguaje colectivo que conecta con la realidad. “Buscamos nexos de conexión con las gentes reales de la calle donde sucede la vida”, afirma.

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El éxito en las artes escénicas es la suma del talento, el esfuerzo y el compromiso

Desde esa posición, Magüi Mira insiste en una idea que atraviesa toda la conversación: el arte escénico no es un hobby ni un privilegio simbólico, sino una profesión compleja, con técnicas precisas, profundamente social. “Somos artistas, tenemos un gran anclaje social, buscamos reconocimiento y respeto”, resume. Y en ese reconocimiento sitúa también uno de los grandes retos del presente: la dignidad material del oficio. “La creación también es un trabajo, y los artistas tenemos que vivir, comer y pagar un alquiler”, recuerda sin rodeos.

Su mirada sobre el sector es amplia, pero no complaciente. Defiende el valor del teatro y de todas las disciplinas escénicas, pero advierte de su fragilidad cuando se reduce su importancia cultural o económica. “El arte escénico es pura comunicación, complicidad con el otro, conmueve, revuelve hormonas, proporciona placer”, explica, aunque lamenta que a veces se confunda con un entretenimiento menor. Frente a eso, reivindica su capacidad de generar pensamiento, emoción y comunidad.

En su discurso aparece también una defensa firme del oficio y de quienes lo ejercen, especialmente de las nuevas generaciones, a las que no ve como un problema sino como una continuidad natural del impulso creativo. Para ella, el criterio no puede basarse en la popularidad, porque “el arte es intangible; existe cuando aparece una emoción”. Y en esa emoción, dice, es donde todo se decide.

Desde la presidencia de la Academia, Magüi Mira observa también las tensiones del presente: la precariedad, la necesidad de proteger la ética del sector, la importancia de entender el arte como un bien cultural y social. Pero, a pesar de todo, su mirada no se vuelve cínica. Sigue habiendo algo esencial que la sostiene en este oficio: “Me sigue emocionando la emoción”.

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La Academia de las Artes Escénicas busca crear un espacio de encuentro donde exista un debate sano, enriquecedor y apasionante sobre las artes escénicas en todas sus expresiones

¿Qué papel juega hoy la Academia de las Artes Escénicas en el sector?

Es esencial. Somos una entidad independiente y sin ánimo de lucro, formada por socias y socios que nos sumamos porque compartimos objetivos comunes. Buscamos crecer en conocimiento y crear un espacio de encuentro donde pueda existir un debate sano, enriquecedor y apasionante sobre las artes escénicas en todas sus expresiones.

En todos sus lenguajes, buscamos nexos de conexión con las gentes reales de la calle, donde sucede la vida. Con ellas y ellos dialogamos a través de nuestras creaciones. Somos capaces de divertir, pero también de significar esta profesión. Porque no es una sola: son muchas profesiones con técnicas muy precisas que usamos para crear arte. Somos artistas con un gran anclaje social, y buscamos reconocimiento y respeto.

¿Cuál es el reto más urgente que afrontan hoy las artes escénicas en España?

La vida es un reto desde que sales de la cama. La cultura es un derecho, y las artes escénicas formamos parte de ella y la alimentamos.

Uno de los grandes retos es que todos entendamos que la creación también es un trabajo, y que tiene un valor económico. Los artistas, con talento y esfuerzo, somos capaces de crear, pero también tenemos que vivir, comer, pagar un alquiler y tener una vida digna. Necesitamos el retorno económico del trabajo que hacemos: arte.

¿Crees que el teatro ocupa el lugar que merece dentro de la cultura española?

Por supuesto que no. Hablamos de teatro, danza, circo, ilusionismo, música, lírica, teatro musical… también de diseño de iluminación, vestuario… El arte escénico es pura comunicación, complicidad con el otro. Conmueve, revuelve, proporciona placer.

Pero a veces se confunde con un hobby, algo que ya complace suficiente a quien lo hace por el simple hecho de hacerlo. Y eso es preocupante, muy preocupante. Es obligación de los centros de poder proteger la creación.

La cultura es una inversión. Muchas familias viven de las artes escénicas, pero no todas pueden hacerlo en condiciones dignas. Es necesario valorar y dignificar a quienes, con esfuerzo y talento, se suben a un escenario y crean esas sinergias que nos transportan a espacios sanadores, capaces de hacernos volar por encima de la vida real.

¿Cómo pueden las artes escénicas conectar mejor con las nuevas generaciones?

No me preocupa. Cuando sucede algo bueno encima de un escenario, siempre hay conexión con todo tipo de público. El arte no tiene códigos, ni filtros, ni edad.

Eso sí, hay que dar espacio a los jóvenes artistas y mejorar los criterios de acceso y oportunidad. La popularidad por sí misma no es un criterio válido. El arte no se puede calificar como algo fijo: es intangible. Existe cuando aparece una emoción.

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Lo que más me preocupa del futuro de la profesión es la suplantación; el arte escénico es frágil, pero muy poderoso

Ya no hay una industria americana o española, cualquier película o serie necesita tener un concepto global, aunque sea un presupuesto grande o pequeño, las fronteras han desaparecido

¿Qué es lo que más te preocupa del futuro de la profesión?

La suplantación. El arte escénico es frágil, pero muy poderoso. Cada vez que ocurre algo en un escenario, se crea un presente efímero, transitorio, que da paso a otro presente, pero que es real, mágico y comprometido con el gozo y con el pensamiento.

Me preocupa que se abandone la ética.

¿Qué consejo le darías a alguien que sueña con dedicarse a las artes escénicas?

Que no olvide nunca, sea cual sea la especialidad que elija dentro de las artes escénicas, que esto es un trabajo. Y que el éxito es la suma del talento, el esfuerzo y el compromiso. Es un oficio que puede crecer cada día, pero hay que comprometerse con él para poder seguir avanzando.

¿Qué te sigue emocionando del teatro después de toda una vida dedicada a él?

Me sigue emocionando la emoción. Cuando algo que sucede en un escenario me conmueve, sigo sintiendo una gran admiración. Y, sobre todo, emoción.

Texto: Fátima L. Ortiz

Diseño web: Alfonso Gómez

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