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maría fernández ache:"es una satisfacción enorme ver cómo crece Dafne como actriz día a día"

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La actriz, dramaturga y directora, ahora también coach, nos habla de su nueva faceta, de su hija, Dafne Keen, y de la cultura en España

 

16 de mayo de 2018 /

Para romper el hielo, cuéntame… ¿Cuál es el trabajo de un coach actoral?

Yo creo que es acompañar al actor en su proceso de comprensión y de creación del personaje, eso a nivel global. Después, a nivel más específico, es trabajar codo con codo con el director para ayudar al actor a conseguir contar la historia que el director quiere contar sin perder su visión personal.

¿Cómo trabajan los coach con los directores?

Yo suelo reunirme con el director, hablamos de la visión general, hablamos de ciertos aspectos, como los dramatúrgico. Yo como soy dramaturga trato tener una visión global de la historia y de la visión del director. Entonces, hablamos de aspectos dramatúrgicos, discursivos, narrativos… y hablamos en profundidad sobre el personaje, el arco, etc. Yo intento transmitir lo que el actor y yo entendemos lo que es el personaje y su viaje, hablamos con el director, ponemos en común la visión y, a partir de ahí, es un trabajo a la vez más libre y menos libre: es más libre en el sentido en que ya me dedico a trabajar fuera del set con el actor, profundizando, encontrando necesidades dramáticas, desentrañando conflictos, etc. Con lo cual hay mayor libertad, pero también, cuando estamos en el set, yo estoy a las órdenes del director, sentada su lado en el combo, viendo cada secuencia para ver si hemos conseguido lo que queríamos, yo le doy mi opinión, siempre en diálogo con el director y con el actor. Entonces, yo diría que son dos trabajos, el trabajo puro y duro de búsqueda del personaje y el trabajo junto al director para estar a su servicio.

¿Crees que el papel del coach en España está minusvalorado con respecto a otros países?

No sabría decirte… yo he trabajado aquí como coach una forma más privada, es decir, con gente que me llama para que les ayuda a preparar algo concreto. Yo, como a veces también imparto talleres magistrales como profesora de actores, creo que es muy interesante tener a alguien a tu lado que te acompañe si de verdad quieres profundizar, no a lo largo de todo el proceso quizás, pero creo que es una figura muy positiva. Si no es intervencionista y sabe colaborar con el director y con el actor, y estar en medio de ambos, me parece una labor muy interesante.

A grandes rasgos, ¿cuáles son las diferencias entre el trabajo con niños y con adultos?

En mi caso, la única experiencia trabajando con niños ha sido con mi hija, con Dafne, tengo muchísima más experiencia con adultos, pero entiendo la imaginación infantil y, de alguna manera, empatizo más con esa imaginación que con la imaginación adulta. Trabajar con Dafne es muy fácil en cuanto a que es un campo virgen, me imagino que todos los niños serán así, es decir, está todo por sembrar. Ellos tienen el chip mágico integrado en su naturaleza, son la personificación de lo mágico. Entonces, cualquier cosa que propongas lo van a hacer sin cuestionárselo, se lo van a creer enseguida, no hay dudas, no hay ningún tipo de bloqueo o de juicios externos que tienen que ver con el cómo voy a ser percibido, hay una limpieza y una pureza enorme. Pero, también es cierto que, al ser mi hija, aunque yo intento que no se fundan mis dos labores porque a veces es difícil dar órdenes a tu hija, hay un exceso de confianza, aunque es maravilloso. En las ocasiones que he tenido de echar una mano desde fuera a otros niños que había por ahí más asustados… porque en América no es tan normal que los niños actores tengan coach, entonces he echado una mano a algunos niños que estaban en el set un poco perdidos y la verdad que es una grandísima satisfacción. Yo creo que un mal director, para un niño, es una bomba de relojería porque pueden ir al cliché muy fácilmente también, por eso es muy interesante trabajar con ellos, porque hay mucha libertad.

Hablando de esa simbiosis madre e hija, ¿qué te aporta a ti como madre y como actriz y coach todas las experiencias que estás viviendo con tu hija?

Puf… podría empezar y no terminar (risas). A nivel personal, es una satisfacción enorme ver cómo crece Dafne como actriz día a día y ver ese enorme potencial que yo veía en ella desde bebé, ver cómo va dando frutos, es como ver un árbol crecer, es un espectáculo hermosísimo. Además, saber que yo estoy abonando y arando la tierra me da una satisfacción muy grande también personal porque es un gran sacrificio, tengo que dejar de lado otros proyectos míos… Pero, por un lado, es mi hija y, por otro, estamos trabajando a un nivel que es una maravilla, yo he hecho contactos y estoy teniendo la oportunidad de ver trabajar a maravillosos profesionales de cerca, ver sus procesos creativos es un enriquecimiento enorme también para mí.

¿Cómo surge la vena interpretativa de Dafne? ¿Imaginabais que llegara a hacer producciones de este calibre?

Que iba a hacer producciones de este tipo es otra cosa, pero que iba a ser artista estaba claro desde antes de nacer. Yo soy dramaturga, directora y actriz, su padre es director y actor, es nuestra vida y nuestra pasión y lo que nos ha unido, nos conocimos en un teatro, entonces estaba cantado. En nuestra casa siempre se habla de teatro, de literatura, de pintura, de ópera… para nosotros es un sacerdocio, es súper vocacional. Y, luego, Dafne nació con esta sensibilidad, que desde pequeñita jugaba a interpretar, a hacer personajes, cosa que, de alguna manera, incentivamos nosotros porque a los juegos a los que jugábamos con ella tenían que ver con eso también, ya que yo misma disfrutaba disfrazándome y jugando con ella. Así que, desde pequeña, yo he estado siempre muy unida a ella, yo dejé de trabajar 3 años para dedicarme única y exclusivamente a ella porque yo soy de familia muy numerosa y echaba de menos eso. Ella desde muy pequeña, junto con otra amiga, fundaron una compañía que se llamaba “Las Graciosas” y Dafne con 4 años ya montaba sus propios sketches y sus improvisaciones con su amiga. Siempre era un ritual, cuando nosotros acabábamos nuestros ensayos, ellas nos representaban algo. Vamos, que era algo obvio que iba a ser artista.

¿Qué supone para una niña ser la protagonista de una producción de las dimensiones de Logan?

Ella ha trabajado con gente de un gran nivel ya, porque desde pequeñita ha estado en sets de rodaje, en salas de ensayo o en teatros de un cierto nivel, con lo cual lo ha vivido como algo muy natural. Luego, los niños tienen la suerte de que, como todavía no están socializados cien por cien… ¿qué sabe ella quien es Hugh Jackman o si es el tipo más deseado por las mujeres del mundo? Ella sabe que es un hombre muy alto y muy gracioso que canta con ella todo el día y que la trata como un padre. Además, como nosotros nos lo tomamos también con mucha naturalidad, yo soy muy sociable, abierta y no me cuesta adaptarme a ninguna situación. Recuerdo que fuimos hace unos años en Nueva York, acompañando a Will, a cenar a casa de David Schuimmer, el actor que interpretaba a Ross en ‘Friends’ y ni Dafne ni yo habíamos visto ‘Friends’… Llegamos allí, lo conocimos y pensamos que era un tío majísimo y absolutamente encantador, había preparado un banquete increíble y nosotras cenamos fenomenal. Cuando Dafne volvió y lo contó, la gente que sí había visto ‘Friends’ no se lo podían creer y ella, en cambio, se lo toma como algo normal. Llega un momento, que cuando estás acostumbrada, te das cuenta que esta mitificación que hacemos es un poco artificial porque todo el mundo, en última instancia, a no ser que seas muy imbécil y se te haya subido mucho a la cabeza… pero todo el mundo nace, crece, se reproduce y muere. Entonces, Dafne lo ve así. También ella ve por sí mis-

ma, cuando vamos a un estreno o a una alfombra roja que la gente se vuelve loca gritando su nombre y queriendo hacerse fotos con ella que eso no es lo normal, ese no es el trabajo de un artista. La primera vez que hicimos algo así, fue en alfombra naranja de Vitoria con ‘Refugiados’ y recuerdo que se nos acercó a su padre y a mí y nos dijo que no le había gustado nada la experiencia de que le preguntaran tanto, las fotos y los flashes, no lo pasó bien y nos dijo, al terminar: ¿por qué? Y yo le expliqué que era porque a la gente le gustaba mucho el trabajo que habíamos hecho. O sea, que ella siempre ha tenido claro lo que es el arte y la interpretación y, por otro lado, lo que es la parafernalia relacionado con lo comercial y con la venta de películas. Ahora, como ella es una profesional y aprende a una velocidad de la leche, lo lleva bien, sabe que hay que hacer alfombra roja y ella posa, pero tiene claro que eso es algo que hay que hacer para promocionar la película y que no tiene el más mínimo interés para ella. Además, ella es consciente que tiene una parte mala que es la del agobio y no dejarte vivir, como cuando rodó la película con Andy García en Estados Unidos y en Puerto Rico, que era un no parar, no la dejaban en paz, incluso en la ventana del hotel… pero también tiene la parte positiva, que es que Dafne pueda ser Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF, que eso es una labor que a ella le encanta y se lo toma muy en serio.

¿Cómo se protege a un menor de toda la vorágine que supone darse a conocer como actor/actriz?

Nosotros continuando nuestra vida aquí en España, nos han ofrecido el oro y el moro para que nos fuéramos a Los Ángeles, a Nueva York o a Londres… pero no. Nosotros vivimos aquí, ella sigue yendo a su colegio, con sus amigos, intentando que tenga una estabilidad familiar y vital grande. Dafne no va a la tela y no concede entrevistas, todo el famoseo lo evitamos. Cuando firmamos contratos siempre intentamos que haya una cláusula que la proteja en estos casos para que haga lo mínimo de promoción posible, sólo ir al estreno y poco más, en entrevistas siempre arropada por el director, sus compañeros o conmigo… Esencialmente, no exponiéndola a esto, ni que se haga modelo como hemos visto en otras niñas de Estados Unidos, que a mí me da mucha lástima convertir a un/a niño/a en un producto. Dafne es una niña absolutamente normal, sus amigos son lo más importante, el colegio y la creación. Ella está muy protegida. Aquí en Madrid la gente casi ni la reconoce, cuando va por la calle dicen “mira cómo se parece esa niña a la de Logan”, pero nos hacemos las suecas. Alguna vez nos han parado, sobre todo extranjeros, y depende de cómo tenga el día, a veces decimos “nos lo dicen mucho” y ya está. Siempre procuramos que no esté expuesta en general.

Sois una familia de artistas, todos trabajáis como actores, directores, dramaturgos… y en diferentes países, ¿cómo gestionáis esto?

Con dificultad, la verdad… (risas) Es complicado, porque yo cuando me marché a Inglaterra tenía mi compañía aquí en España, con la que trabajaba muchísimo, íbamos de gira y era muy feliz con eso. Cuando conocí a Will (Keene), decidimos tener este proyecto vital juntos, yo tuve que dejarlo todo y marcharme a Inglaterra, que a mí no me asustó, pero fue un cambio muy grande. Aunque yo tuve la suerte de poder trabajar allí bastante, luego tuve a Dafne, paré y me dediqué a ella. Cuando Dafne era pequeñita, viajábamos con Will, yo le seguí en sus giras o cuando rodaba íbamos a Francia o Lituania o donde fuera. Paralelamente, yo trabajaba también en la medida de lo posible. Ahora es complicado, por ejemplo, dentro de un rato me voy a Cardiff, que empezamos a ensayar con Tom Hooper que vamos a hacer ‘His Dark Materials’ (‘La Materia Oscura’), basada en los libros de Philip Pullman, que es una trilogía y van ser siete meses de rodaje. Entonces, ahora yo estoy rodando una película como actriz en Bilbao y, en cuanto tengo un hueco, me voy a Cardiff a ensayar con Tom, vuelvo a Madrid para rodar, me vuelvo a Bilbao y luego regreso a Cardiff… Así hasta finales de mayo que me quedo en Cardiff hasta Navidades para poder rodar allí. ¿Cómo lo hago? Pues concilio, me estaba planificando un cortometraje que quería dirigir y he tenido posponerlo. Yo, cuando me agobio mucho, me digo a mi misma: “A Dafne le quedan 3 años de necesitarme y luego volará sola y yo podré volver a sumergirme completamente en mi carrera”. Pero yo estoy haciendo un trabajo que me gusta, Tom Hooper es un director que me fascina, con un elenco estupendo y yo estoy contratada como coach que es una labor muy interesante. Will, paralelamente, estará en The Globe haciendo ‘Cuento de Invierno’ de W. Shakespeare, con lo cual él tendrá que estar viajando de Londres a Cardiff. Lo llevamos como podemos…

Además, eso… trabajáis en varios países, ¿cuáles son las diferencias entre trabajar en España y en Estados Unidos, Reino Unido u otros países?

Mi experiencia en España está más relacionada con el teatro, yo he trabajado aquí en televisión y cine… en lo audiovisual entonces no puedo comparar. Lo que sí te puedo decir es que el teatro no tiene nada que ver, el respeto que se tiene al actor y a la actriz allí es infinitamente superior. La situación de la cultura en este país, concretamente en Madrid, es penosa, es triste, es desesperanzadora y no puedo decir que he tirado la toalla, pero casi. Veo que, por un lado, las instituciones no ayudan, el sistema es trágico, el Gobierno parece que tiene una vendetta personal contra la cultura y, luego, en la propia profesión me parece que en muchos teatros oficiales se ve un poco de corralito, de cortijismo, bastante nepotismo… Después, a nivel técnico y práctico, hay muchas más infraestructuras en otros países, incluso en producciones independientes está la figura del stage manager, que es un cruce entre el regidor y el ayudante de dirección, que se encarga de todo y se asegura de que nunca haya ningún problema, es la unión entre la parte artística y la técnica. Bueno, es más fácil trabajar allí que aquí, para qué nos vamos a engañar.

En nuestro país, ¿qué podemos aprender de los sindicatos, o de la forma de hacer, de otros países?

Hay que crear más cultura, tiene que partir de nosotros, pero tiene que partir también del ciudadano. Como sindicato yo creo que lo estáis haciendo muy bien, yo veo el sindicato mucho más sano que hace unos años y más robusto, pero yo creo que ir luchando por unirnos. Yo creo, que en un país en particular en que somos la oposición intelectual, como debería ser, pero además en este caso el “enemigo” del sistema, según nos han tachado ellos, yo creo que debemos de unirnos, creo que tenemos que, no solamente unirnos los actores y actrices, sino que la Unión debería englobar directores, escenógrafos… creo que deberíamos ser muchos más, de distintas disciplinas, creyendo que todos estamos en el mismo barco y que si el barco se hunde, como dicen en Inglaterra, da igual tener una primera clase. Aquí tenemos que unirnos todos y arrimar el hombro.

Desde nuestro sindicato estamos avanzando en temas como la maternidad en una profesión intermitente, puesto de manifiesto en el Estatuto del Artista que estamos esperando que sea aprobado por el Congreso, ¿son necesarios cambios significativos en este sentido y en otros para que la profesión sea vista con otros ojos por los ciudadanos?

 Ese es un tema muy interesante y creo que deberíamos reunirnos toda la profesión, aunque sé que ya hay algunas asambleas, pero son muy esporádicas. Yo creo que tenemos que reunirnos para hablar y encontrar maneras, porque es una cuestión sociológica global. La gente prefiere tomarse dos copas antes que ir al teatro, esto ocurre en España más que en ningún otro país que yo conozca y he vivido en muchos países. Yo creo que hay una pequeña corriente ahora, que nació a raíz de la crisis, o eso es lo que yo veo desde que he vuelto, me da la impresión que hay más iniciativas nacidas de la desesperación de montar obras donde sea y como sea para poder trabajar, y eso está muy bien porque la gente va viendo que cada vez más la gente joven va a ver obras. Cada vez más, los teatros también hacen bonos para gente joven, eso es una iniciativa, pero la acción necesaria yo creo que debería ser mucho más sistemática y global, y desde luego pasa por las propias instituciones. Creo que tenemos que hablar, que tenemos que reunirnos, creo que tenemos que echarnos a las calles, tenemos que protestar, tenemos que reivindicarnos… Luego, a nivel laboral, me enteré el otro día de casualidad, como los últimos años he estado trabajando en el extranjero, que España es el único país de Europa en el que tú, como actor, tienes que tributar por el bruto de lo que ganas, en ellos se incluye tu representante, tu abogado y toda la gente que se lleva parte de ese dinero y, además, hay una doble imposición porque ese abogado y ese representante tienen que volver a tributar. Eso sólo ocurre con los artistas, cosa que me parece indignante. Además de eso, creo que somos la única profesión que no se nos permite desgravar cosas como comidas fuera, un vestido para trabajar... yo no sé si ocurre en otras profesiones en España, pero esto no ocurre en ningún otro país. Mi hija, por ejemplo, que está trabajando en Estados Unidos e Inglaterra, cuando llega a España, como vivimos aquí, ella tributa en Puerto Rico por un trabajo que ha hecho allí, que se tributa menos y cuando llega a España tiene que pagar la diferencia, cosa que me parece muy bien, pero finalmente con lo que ella se queda es con el 22 por ciento de lo que ha ganado, de escándalo, y encima no puedes desgravar nada. A mí me cuesta creer que en otras profesiones ocurra, yo creo que es por el desprecio absoluto que hay en la cultura de este país. Todo es una campaña para desanimarte a que seas artista, desde las imposiciones tributarias hasta las campañas de desprestigio. El que se dedica a esto en este país realmente es un héroe.

A raíz de esto, recientemente presentamos un estudio de igualdad junto a AISGE, en el que se demuestra que a partir de los 35 años los papeles para mujeres desciende estrepitosamente, ¿qué podíamos hacer desde el sector para acabar con esto? ¿cómo te has visto tú afectada?

Toda mujer se ha visto afectada por esta situación, quien diga que no yo creo que miente, o ha tenido la suerte de hacer ella el único papel que se escribe año tras año para mujeres de más de 35 años, sino no me lo creo. ¿Qué podemos hacer? Yo, como artista, mi responsabilidad es generar trabajo, hay tantas historias que contar que tampoco es una cosa restrictiva, todas las historias que yo voy a contar van a hablar si no directamente de feminismo, porque yo no soy una persona a la que le interese el tema panfletario, me gusta mucho como espectadora el teatro documental, pero no es lo que yo quiero hacer. Desde luego, siempre es político todo lo que hago, pero ahora estoy escribiendo, por ejemplo, un guion de un largometraje que espero dirigir en un par de años y la protagonista es una mujer de 50 y pico. En la última obra que he dirigido aquí en Madrid en el CDN, la historia es de una pareja, pero en realidad yo creo que muestro los intestinos de una relación en la que se ve el sometimiento, la cual estoy trasladando a guion para que sea una película en un futuro no muy lejano. Esa es mi responsabilidad. Yo creo que todos los creadores debemos ser conscientes de que el 50 por ciento de la población mundial es femenina y ellas tienen historias, incluso en las historias de los hombres estamos, así que necesitamos un cambio de paradigma inmediato para que se retrate a la mujer de un modo diferente, de un modo más real y que se empiece a escribir sobre ello ya.

Además, la dramaturgia siempre se ha considerado un mundo muy masculino, ¿cuál es tu experiencia en este campo, te sientes infravalorada como mujer o, por otro lado, te trata bien el gremio?

Si, menos respetada, sin duda. En los masters de creación, no tengo el porcentaje delante, pero la gran mayoría de alumnos son mujeres, sin embargo, la gran mayoría de dramaturgos son hombres… ¿Por qué pasa esto? Yo creo que si comparamos las estadísticas obtenemos respuestas. En la RAE (Real Academia Española de la Lengua) sólo hay 8 mujeres, ¿por qué no paran de nombrar a hombres? Esto también dice mucho. No ha habido nunca en la historia de la RAE una presidenta mujer, ¿por qué? Y hay tantos porqués que responder… Yo, a nivel personal, claro que me he encontrado en reuniones o situaciones en las que le decían a Will, mi marido: “Ay, necesitamos a un profesor para el master de dramaturgia de tal universidad, pero claro nos presionan para que metamos a mujeres”, y yo al lado, a 20 centímetros y, claro, yo diciendo: “Bueno, ¿y yo?” Aún sigue sin respuesta, fue un cambio de tema inmediato. Luego, cada vez que yo eh montado una obra, he recibido unas críticas estupendas, así que no pueden decir “no, no confían en ti porque comercialmente no funciona”. Pero igual que conmigo con tantas otras. Además, como directora me he encontrado con hombres directores que pedían opiniones a los actores a la hora de trabajar, ante un hombre así se dice que es un hombre valiente, abierto y moderno, en cambio, si lo hace una mujer la expresión es “no tiene ni puta idea” o se la califica de insegura. Entonces, en una idéntica situación, el juicio es radicalmente diferente si es hombre o si es mujer. Yo he tenido que estar reivindicándome cuando he tenido que dirigir elencos principalmente masculinos, en los que el groso eran hombres, he tenido que estar reivindicándome todos los días, plantándome y pasando a tener una actitud que sociológicamente sería más “masculina”, más agresiva o más cerrada. Eso me lleva a rodearme, cuando trabajo, de mujeres porque no quiero estar reivindicándome constantemente mi posición frente a los hombres, no estoy para eso ya. Así que prefiero equipos femeninos principalmente, lo que no significa que vaya a coger a una mujer sólo por ser mujer si no tiene ni idea. Pero anda que no hay por ahí mujeres talentosas.