SONIA
ALMARCHA
"Entendí que la profesión no me necesitaba;
sino yo a ella"
Por: Fátima L. Ortiz y Alfonso Gómez
Octubre de 2026

Sonia Almarcha para Actores & Actrices Revista. Fotos: Fátima L.Ortiz
Sonia Almarcha se subió al escenario por primera vez con apenas 13 años. Casi cuatro décadas después, sigue hablando del oficio con la misma curiosidad. Le gusta mucho el proceso de investigación para construir un personaje y también reconoce que es “un poquito kamikaze”, porque le llaman especialmente la atención esos papeles que, de primeras, no sabe muy bien cómo abordar. Quizá por eso, cuando le preguntamos qué le diría hoy a aquella niña que empezó tan pronto, se emociona y responde: “Que todo merecerá la pena”.
Por el camino ha construido una carrera llena de personajes distintos y ha compartido trabajos con muchos compañeros, entre ellos, Manolo Solo, con quien también compartió una amistad. Habla de él con una mezcla de cariño y admiración enorme, y reconoce su carácter, sus causas, y la conexión especial entre ellos: “Manolo Solo y yo nos entendíamos solo con mirarnos”.

Manolo Solo no solo era un actor y compañero como la copa de un pino y una persona increíble, sino que era mi amigo

Risueña y cercana, Sonia habla también de los obstáculos en este camino, como de cuando empiezan a desaparecer papeles a medida que vas cumpliendo años siendo mujer: demasiado mayores para ser la pareja de un protagonista masculino que puede tener muchos más años, y no siempre consideradas protagonistas por derecho propio. Ha escuchado demasiadas veces que las historias de mujeres de esas edades “no interesan”. Pero ella nos asegura que mira hacia las butacas y lo tiene claro: los cines y los teatros están llenos de mujeres de esas edades. El público existe; ahora faltan las historias.
Y quizá esa misma mirada explica cómo entiende el oficio: “Es importante saber que esto va de trabajo en equipo: contamos historias entre todos, actores y equipo técnico”. También de conocer aquello que nos corresponde: “Tenemos que saber nuestros derechos como actores y actrices, pero también nuestras obligaciones”, conectándolo con la importancia de afiliarse a la Unión para conocer la historia de la profesión y organizarse.

Tenemos nuestros derechos como actores y actrices, pero también tenemos nuestras obligaciones
En su trayectoria hay también dos trabajos especialmente ligados a la Unión: La soledad, por la que recibió el Premio de la Unión a Mejor Actriz Revelación, y El buen patrón, que le valió el de Mejor Actriz Secundaria en Cine. Dos películas muy distintas que forman parte de una carrera construida a base de personajes y elecciones diversas.
Y todavía le quedan ganas de probar cosas nuevas. Le apetece especialmente entrar en el terreno de la acción, la ciencia ficción o la fantasía, géneros que aún no ha explorado demasiado. Después de tantos años en la profesión, parece que sigue funcionando con la misma curiosidad con la que empezó, y como ella misma dice “con la misma ilusión, o incluso más”.



Texto por Fátima L.Ortiz
Diseño por Alfonso Gómez
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